De acuerdo con la información del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el fenómeno de El Niño dejó de ser un pronóstico para hacerse realidad. Debido a esto, el Ideam emitió una alerta para todas las autoridades territoriales y para otras entidades encargadas, como el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. 

Con base en la información del Ideam, las condiciones favorables para El Niño seguían consolidándose en el océano Pacífico ecuatorial. Esto incrementó a casi el 81% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre, y elevó al 97% la posibilidad de que persista hasta el primer semestre de 2027. 

Estas advertencias se suman a las emitidas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que coincidió en que el fenómeno está activo y que, de intensificarse, puede aumentar la probabilidad de olas de calor, sequías y otros eventos meteorológicos extremos en distintas partes del mundo. 

Aunque los efectos del fenómeno de El Niño pueden cambiar según factores como la altura, la humedad, la región o la temporada, se prevé que haya una reducción en la cantidad de lluvia, deterioro de la calidad del aire e incremento de la temperatura de este, y mayor riesgo de incendios. Esto será mucho más notorio en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. No obstante, las autoridades han hecho un llamado a toda la ciudadanía a estar preparada y a intensificar buenas prácticas como el ahorro del agua y de energía. 

Este fenómeno no solo afectará al ser humano, sino que también puede tener un impacto en los ecosistemas y en las mascotas. 

El ejemplo de España

Para España, el mes de junio fue el segundo más cálido y el tercero más seco en toda su historia, con un aumento de casi 3,2 grados respecto a las temperaturas habituales y máximas que alcanzaron y superaron los 40 °C en algunas regiones. 

Allí, las consecuencias de las altas temperaturas, sumadas a los incendios forestales, también llegaron a las clínicas veterinarias, donde se observó un aumento de casos de deshidratación, quemaduras en las huellas de las patas y golpes de calor en las mascotas. La comunidad veterinaria destacó que el problema no solo se limitó a animales que eran abandonados en los vehículos, sino que también se recibieron casos en los que las mascotas eran paseadas a horas inadecuadas, que eran sometidas a ejercicio excesivo o que permanecían de manera prolongada al interior de la casa, en patios o en terrazas con poca ventilación. 

No solo es calor

Evidentemente, el aumento de las temperaturas puede tener un impacto directo sobre las mascotas al convertir un simple paseo en un escenario de riesgo. Sin embargo, el piso de las terrazas puede aumentar de temperatura y lesionar las almohadillas de las patas, el agua de los bebederos se puede evaporar o calentarse, y algunas habitaciones pueden acumular calor durante mucho tiempo. Además, cuando se presentan incendios forestales, la calidad del aire se deteriora y la presencia de material particulado o humo, puede afectar también a perros y gatos. 

Si bien estos efectos pueden tener un impacto directo en animales con enfermedades cardíacas, respiratorias, o con anatomías particulares, como el bulldog francés o inglés, los pug, entre otros, todas las mascotas están en riesgo. 

No solo se trata de razas, ya que el impacto puede ser variable también entre ciudades o regiones al interior de Colombia. En las ciudades con climas normalmente más fríos, la altura, el viento y el clima pueden transmitir una falsa sensación de seguridad; mientras que, en las ciudades más cálidas, la humedad hace que las mascotas pierdan eficiencia para enfriarse a través del jadeo. 

¿Y los gatos?

Aunque los gatos no salgan normalmente de casa, esto no quiere decir que no estén también en riesgo. Normalmente los signos de golpe de calor en los gatos pueden pasar inadvertidos debido a las características comportamentales de los felinos y a que tienden a permanecer en los sitios más frescos del hogar. A pesar de ello, es importante tener en cuenta aquellas razas braquicéfalas, o de cara achatada, y aquellas con condiciones de salud particulares. 

En los gatos el jadeo no es una respuesta común ante las altas temperaturas. Por este motivo, si se observa al gato jadeando, es una señal de alarma. También se pueden presentar episodios de aumento de salivación, respiración agitada, vómito, diarrea, confusión y debilidad. 

Prepárese y prepare a sus mascotas

Estas son algunas recomendaciones para evitar que su mascota se vea afectada por la llegada del fenómeno de El Niño: 

  • Esté atento a los pronósticos y alertas del Ideam: Acostúmbrese a revisar la temperatura, la humedad, la radiación solar, la calidad del aire y las alertas de incendios antes de salir con su mascota de paseo. 
  • El horario no es siempre seguro: Algunos tutores suelen pensar que las primeras horas de la mañana o al final de la tarde son los momentos más frescos. No obstante, conviene revisar las condiciones reales antes de salir de casa. 
  • Aumente los puntos de hidratación: Es importante aumentar el número de bebederos en casa, cambiar el agua con mayor frecuencia y no exponer los recipientes de manera directa al sol. 
  • Compruebe también el interior de las viviendas: Verifique que balcones, terrazas y lugares con ventanales tengan una temperatura óptima. Además, favorezca la ventilación de todo el hogar. 
  • Menos ejercicio: En días cálidos o en horarios en los que el calor puede ser mayor, evite los paseos o la actividad física, y reemplácelos por caminatas cortas o actividades dentro de casa. 
  • Temperatura del piso: El cemento, el asfalto e incluso el piso de cerámica pueden calentarse más que el aire y producir quemaduras en las patas. 
  • Si tiene una mascota braquicéfala o con problemas respiratorios o cardíacos, esté alerta ante la mala calidad del aire o el aumento excesivo de la temperatura. Mantenga a su mascota en espacios ventilados y consulte con el médico veterinario. 
  • Reconozca las señales que pueden indicarle que su mascota está presentando un golpe de calor. Signos como jadeo excesivo, debilidad, desorientación o aumento en la salivación, pueden requerir atención inmediata.
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