En este momento, el 12.9% de los micronegocios liderados por mujeres emplean a terceros, creando en total 4,980 empleos adicionales

En Cali, las mujeres están desempeñando un papel crucial con sus emprendimientos, a pesar de que diariamente se ven enfrentadas a diversos retos.

Con el paso del tiempo las mujeres se han cansado de las brechas en los salarios en comparación con los hombres, también en búsqueda de poder compartir más tiempo con su familia y generar más ingresos, ya que muchas veces el trabajo formal no se los permite.

“Cuando uno ya es mamá le cambia a uno la visión y siempre quiere lo mejor para la familia, entonces a través de mi emprendimiento me di cuenta de que podía cambiar el rumbo de mi familia y también tener empoderamiento femenino».

Por lo que han optado por tomar medidas y ahora desempeñan un papel crucial en la economía local, ya que según cifras dadas por la fundación WWB, el 42.6% de los micronegocios en Cali son propiedad de mujeres, lo que evidencia su protagonismo en la economía local.

Y, en este momento, el 12.9% de los micronegocios liderados por mujeres emplean a terceros, creando en total 4,980 empleos adicionales, equivalentes al 33% de los generados por todos los micronegocios en Cali.

Motivaciones y desafíos

Las mujeres se enfrentan a diferentes retos, entre esos es que muchas son madres cabeza de familia y no tienen solo la responsabilidad de su trabajo sino también de todo su hogar, y aunque hay casos en los que cuentan con el apoyo de su pareja los roles no son equitativos.

Sin embargo, las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado. En Cali, el 69.4% de las emprendedoras dedica más de ocho horas diarias a estas tareas, lo que limita su capacidad para expandir sus negocios.

Por otra parte, el acceso al financiamiento sigue siendo una barrera significativa para las mujeres emprendedoras. Solo el 16.6% logra acceder a crédito formal, lo que restringe su capacidad de crecimiento, innovación y consolidación empresarial. Además, la falta de apoyo y capacitación en cuánto  a los conocimientos para poder emprender y tratar de hacerlo lo mejor posible.

Cómo Aracelis, una mujer que decidió emprender cuando llegó a la ciudad de Cali, sin apoyo al alguno, comenzó a ver las posibilidades que podría tener, ya que con el trabajo formal en el que estaba laborando, no era suficiente para los gastos que tenía pensados, entre eso, traer a sus hijos desde Venezuela y pasar el tiempo con ellos, para darles una mejor calidad de vida.

Su historia refleja el esfuerzo y dedicación, ella cuenta que inició vendiendo arepas rellenas, ya que era lo que había aprendido a hacer en ese tiempo. Comenzó en una cocina pequeña y dos sillas para atender a sus clientes entre la vía Jamundí-Cali, pero un día le dieron la oportunidad de vender su producto en un evento, así fue como recaudó dinero para traer a su mayor motivación, su hijos.

«La motivación eran mis hijos, sabía que un sueldo mínimo no iba a poder, escuché mi corazón de Madre.”

Del miedo a la esperanza

A pesar de que muchas mujeres son fuente de inspiración por lo que han logrado, muchas veces no se sabe toda la historia que hay detrás de eso y cuánto ha costado llegar hasta donde están. Y aunque para algunos es solo algo más para ellas son grandes logros.

El emprendimiento femenino en Cali no solo es una fuente de inspiración, sino también un motor de cambio que transforma realidades. A pesar de los obstáculos, estas mujeres han demostrado una resiliencia inquebrantable.

Sus negocios no solo les brindan estabilidad y autonomía, sino que también impulsan la economía local y generan empleo. Historias como la de Marcela, Olga y Janeth reflejan el coraje y la determinación de cientos de emprendedoras que, con esfuerzo y dedicación, han logrado abrirse camino y construir un mejor futuro para ellas y sus familias.

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