La biblioteca infantil comunitaria que impulsa la Fundación Antorcha Viva nació en medio de la necesidad y la emergencia social. Todo comenzó el 13 de enero, cuando varias viviendas se incendiaron en el asentamiento Brisas de las Torres, una invasión ubicada cerca de un cañaduzal en el sector de Navarro, en Cali.

Hasta allí llegó la fundación, que realiza labor social cada ocho días, y decidió permanecer al identificar la difícil situación de los niños del sector.

De la emergencia a la educación

Según Rubén, vocero de la fundación, inicialmente acudieron para entregar almuerzos y brindar acompañamiento espiritual. Con el paso de las visitas, detectaron que muchos niños no sabían leer ni escribir, a pesar de tener entre 7 y 8 años.

Fue entonces cuando, con el apoyo de una habitante del sector que prestó su vivienda, se creó una casa de oración y posteriormente surgió la idea de formar una biblioteca infantil.

Un espacio de amor y comunidad

La iniciativa no solo busca fortalecer la lectura, sino brindar afecto y acompañamiento. Rubén aseguró que los niños “van a encontrar primordialmente que sientan amor”.

La comunidad también ha comenzado a apropiarse del proyecto y está siendo capacitada para que, a futuro, sean los mismos habitantes quienes dirijan la biblioteca. La fundación recibe donaciones de libros para aprender a leer y escribir, ropa, alimentos y elementos básicos para los niños.

Antorcha Viva invita a la ciudadanía a sumarse y a mirar las necesidades de la niñez, recordando que los niños son el futuro de nuestra ciudad y de nuestro país. Así, esta biblioteca infantil comunitaria se consolida como una luz de esperanza para una comunidad que sigue resistiendo.

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